Textos

"Los salmos no son lecturas ni preces compuestas en prosa sino composiciones poéticas de alabanza. Por lo tanto, aunque posiblemente hayan sido proferidos alguna vez en forma de lectura, sin embargo, atendiendo a su género literario, con acierto se les llama en hebreo: "Tehillim", es decir "cánticos de alabanza", y en griego: "psalmoi" es decir, "cánticos que han de ser entonados al son del salterio". …ofrecen un texto a la consideración de la mente, pero tienden sobre todo a remover los corazones de los que los recitan y de los que los escuchan, e incluso de los que tocan "el salterio y la cítara".

"Quien gusta de la salmodia, medite verso a verso, dispuesto siempre en su corazón a responder conforme a la voluntad del Espíritu que inspiró al salmista ...la salmodia, aunque exija la reverencia debida a la majestad divina, debe realizarse con alegría de espíritu y dulzura amorosa, tal como conviene a la poesía y al canto sagrado y sobre todo a la libertad de los hijos de Dios".

"…cánticos insignes … por su origen tienen la virtud de elevar hacia Dios la mente de los hombres, excitan en ellos sentimientos santos y piadosos, les ayudan de un modo admirable a dar gracias en los momentos de alegría y les proporcionan consuelo y firmeza de espíritu en la adversidad".                                                                      

("Los Salmos en la Liturgia de las Horas")

SALMO 18
El cielo proclama la gloria de Dios,
el firmamento pregona la obra de sus manos:
el día al día le pasa el mensaje,
la noche a la noche se lo susurra.

Sin que hablen, sin que pronuncien,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra alcanza su pregón
y hasta los límites del orbe su lenguaje.

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SALMO 8
Señor, dueño nuestro,
¡qué admirable es tu nombre
en toda la tierra! 

Ensalzaste tu majestad sobre los cielos. 
De la boca de los niños de pecho
has sacado una alabanza…
 
Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos,
la luna y las estrellas que has creado,
¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él, 
el ser humano, para darle poder? 

Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad,
le diste el mando sobre las obras de tus manos,
todo lo sometiste bajo sus pies: 

Rebaños de ovejas y toros,
y hasta las bestias del campo,
las aves del cielo, los peces del mar,
que trazan sendas por el mar. 

Señor, dueño nuestro,
¡qué admirable es tu nombre
en toda la tierra!

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SALMO 138 (139)
Señor, tú me sondeas y me conoces:
me conoces cuando me siento
o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso,

todas mis sendas te son familiares;
no ha llegado la palabra a mi lengua,
y ya, Señor, te la sabes toda.
Me estrechas detrás y delante,
me cubres con tu palma.

Tanto saber me sobrepasa,
es sublime, y no lo abarco.
¿Adónde iré lejos de tu aliento,
adónde escaparé de tu mirada?

Si escalo el cielo, allí estás tú;
si me acuesto en el abismo, 
allí te encuentro;
si vuelo hasta el margen de la aurora,
si emigro hasta el confín del mar,
allí me alcanzará tu izquierda,
me agarrará tu derecha.

Si digo: “Que al menos
la tiniebla me encubra,
que la luz se haga noche
en torno a mí”,
ni la tiniebla es oscura para ti,
la noche es clara como el día.

Tú has creado mis entrañas,
me has tejido en el seno materno.
Te doy gracias,
porque me has escogido portentosamente,
porque son admirables tus obras;

conocías hasta el fondo de mi alma,
no desconocías mis huesos.
Cuando, en lo oculto, 
me iba formando, 
y entretejiendo en 
lo profundo de la tierra,

tus ojos veían mis acciones,
se escribían todas en tu libro;                                                                                                                                                                                       calculados estaban mis días
antes que llegase el primero.

¡Qué incomparables 
encuentro tus designios,
Dios mío, qué inmenso es su conjunto:
Si me pongo a contarlos, 
son más que arena;
si los doy por terminados, 
aún me quedas tú.

Señor, sondéame y conoce mi corazón,
ponme a prueba y conoce mis sentimientos,
mira si mi camino se desvía,
guíame por el camino eterno.

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