Silente Contemplación

La cultura de la imagen, el ruido y la emotividad, permea el interior de la persona y crea dificultad para el Silencio Contemplativo. A él no se puede llegar con un supuesto "poner la mente en blanco": esfuerzo no sólo infructuoso sino peligroso. El Itinerante de .S.A.L.M.O.S sabe que es necesario caminar paso a paso por el Camino Espiritual. De allí que primero realiza la Meditacióncon la que se tiende el puente a la Oración del Corazón, y solo entonces, luego de una larga y esforzada práctica, podrá llegar al Silencio Contemplativo. Es un reto para la persona sumergida en el estrés y empujada al protagonismo, ya que ha de abandonar toda inquietud interior y autosatisfacción personal.

La Contemplación (llamada, Oración Perfecta) es el encuentro más profundo al que está llamado un orante. Esta Contemplación es "oración sin objeto", dado que no hay tema, ni palabras ni imágenes o sentimientos en los cuales centrarse, pues eso ya lo ha vivido meditando. En la Contemplación, el Itinerante cede su protagonismo, abismándose en la presencia Divina que le habita y, que no conoce fondo. Allí, Dios entra en un diálogo silente con el alma del Itinerante, de modo incomprensible para la razón e imperceptible para los sentidos.

 

“…para quien se empeña seriamente vendrán tiempos en los que le parecerá vagar en un desierto sin «sentir» nada de Dios a pesar de todos sus esfuerzos. Debe saber que estas pruebas no se le ahorran a ninguno que tome en serio la oración. Pero no debe identificar inmediatamente esta experiencia, común a todos los cristianos que rezan, con la «noche oscura» mística. De todas maneras, en aquellos períodos debe esforzarse firmemente por mantener la oración, que, aunque podrá darle la impresión de una cierta «artificiosidad», se trata en realidad de algo completamente diverso: es precisamente entonces cuando la oración constituye una expresión de su fidelidad a Dios, en presencia del cual quiere permanecer, incluso a pesar de no ser recompensado por ninguna consolación subjetiva”.
(Carta sobre la Meditación Cristiana, Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe)

 

El silencio en S.A.L.M.O.S., va más allá del alejarse de los ruidos exteriores y de acallar las propias palabras. Consiste en el abandono de voces, imágenes, sonidos, deseos, búsquedas, sensaciones y sentimientos interiores. Es el abandono del "yo" egoico. Este silencio es una atmósfera que pronto se revela como "Presencia", la Presencia Divina que siempre ha estado allí y que la persona tiende a olvidar en medio del bullicio cotidiano. Es entonces cuando el Itinerante decide "lanzarse" a ese abismo amoroso que es la Presencia de Dios, en el Silencio y la quietud. Es la experiencia del abismamiento, en la que se unifican y suspenden, la percepción de los sentidos y las llamadas "potencias  del alma". El Itinerante de S.A.L.M.O.S busca realizar esta Silente Contemplación, durante la práctica de Sentarse y en el verso a verso, hasta llegar a ser un contemplativo en la acción de su cotidianidad. - "Tú, cuando ores, entra en tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está presente en lo secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te responderá. Al orar no uses muchas palabras como los paganos, que se imaginan que serán escuchados por su mucha palabrería..." (Mt 6, 6-7).
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