Oración del Corazón

La mente, llena de pensamientos, palabras y sonidos, interrumpe la oración. Toda persona experimenta esta dificultad en su itinerario espiritual. Jesucristo enseñó con su vida y ordenó a sus discípulos: "Orad siempre y sin desfallecer" (Lc 18, 1); luego san Pablo señala como precepto para todo cristiano: "orad constantemente. En todo dad gracias, pues esto es lo que Dios, en Cristo Jesús, quiere de vosotros" (1Tes 5, 17). ¿Cómo es posible orar constantemente en medio de las actividades, pensamientos, sentimientos y palabras cotidianas? ¿Cuál es el Camino posible? La experiencia de los místicos en la Iglesia señala que no solo es posible, sino además necesario y liberador.

Luego de la Meditación de la Sagrada Escritura, los iconos de la fe o la creación, un Itinerante de S.A.L.M.O.S entra en diálogo continuo y profundo con Dios, Quien le ha concedido entendimiento. Este diálogo lo realiza mediante la oración, que es un "encuentro" entre dos personas: la Divina y la humana, en un ambiente silencioso y espiritual. Diálogo entre el Itinerante y Dios, mediante una frase corta y repetitiva, de la cual el cuerpo se hace partícipe mediante la respiración. 

 

La oración breve (de 1, 2 o máximo 4 palabras) es repetida continuamente al ritmo de la respiración, conduciendo a un silencio cada vez más profundo. De esta manera, la oración va descendiendo de la mente al corazón, donde se posa serenamente, al punto en que es el mismo corazón quien ora. De regreso al lecho de descanso, repitiendo su oración silente, el Itinerante incluso podrá experimentar cómo su corazón vela en oración durante la noche; y al despertar, en el amanecer, sigue latiendo en ese diálogo íntimo que no se interrumpe con sus actividades.

La oración con la cual Jesús invocaba al Padre celestial era una sola palabra: "Abbá" (Padre mío); la invocación de la Iglesia esperando a su Señor, citada en el último versículo de la Bíblia: "Marán Athá" (Ven, Señor), así como la paz que es traída por Cristo y deseada por el Pueblo de Dios: "Shalom", pueden servir como Oración del Corazón, que dispone al Silencio Contemplativo.

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