Acción Solidaria

Toda actividad del creyente emerge progresivamente del encuentro con la Divinidad; de otro modo cae en el "activismo", por más que se trate de un voluntariado o apostolado exigente. Silente Contemplación y Acción solidaria están profundamente relacionadas en la Escuela S.A.L.M.O.S. En la auténtica experiencia espiritual, el Itinerante tiene, poco a poco, un profundo encuentro con Cristo, único capaz de transformar su existencia, despertándole al servicio en favor del prójimo, la sociedad y la creación.

Como miembro de la Iglesia, el Itinerante redescubre su comunidad de fe, vuelve a ella en actitud de escucha, espíritu de servicio comunitario y capacidad crítica. Su participación en la liturgia, le envía a realizar un apostolado sereno y asertivo. El testimonio de su experiencia espiritual, en medio de su familia, amigos, estudio o ambiente de trabajo, estárá unido a la misión de sus pastores de la Iglesia.

 

En este Camino, el itinerante descubre el Amor como su propia identidad. La acción generosa, continua y solidaria con aquel que lo necesita es una práctica surgida progresivamente del centro más íntimo de su ser, donde Dios habita. Los problemas sociales, la participación comunitaria y democrática hacen parte de su existencia. Su vida mística no es una huída del mundo sino un despertar al servicio generoso. Es el verdadero amor.

Los Itinerantes de la Escuela S.A.L.M.O.S., se preocupan por la realidad social de su entorno, porque día a día, se despierta su espíritu profético, para anunciar, denunciar y prevenir con palabras y obras, allí donde Dios le ha puesto.

 

  "Os voy a mostrar un camino excepcional: Ya podría yo hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles; si no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que aturde. Ya podría tener el don de profecía y conocer todos los secretos y todo el saber, podría tener fe como para mover montañas; si no tengo amor, no soy nada. 

Podría repartir en limosnas todo lo que tengo y aun dejarme quemar vivo; si no tengo amor, de nada me sirve. El amor es paciente, afable; no tiene envidia; no presume ni se engríe; no es mal educado ni egoísta; no se irrita; no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad. Disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, supera sin límites. El amor no pasa nunca."

(1Cor 13, 1-8)

 

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